Cuellar, Renée

ArtistaCuellar, Renée

Nacida en Buenos Aires a fines de los años treinta, fue alentada desde su infancia por sus padres a explorar el dibujo.

Renée Cuellar fue una enigmática artista plástica argentina, conocida como “la Negra Renée” en la escena contracultural porteña. Autodidacta, versátil y libre, supo conjugar dibujo, perfomance, falsificación artística y vida errante, construyendo un mito que trasciende su obra visible.

Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, donde compartió aula con Rogelio Polesello. Aunque era evidente que sus actitudes disruptivas no encajaban en el ambiente formal académico, ahí comenzó a revelarse su espíritu rebelde.

Renée se convirtió en figura central de la efervescencia artística de los años sesenta, habitando bares, clubes alternativos y espacios de creación colectiva. En mayo de 1965, presentó su primera muestra individual de dibujos en la Galería Lirolay, una cita clave en su trayectoria. Al año siguiente, en la Galería Van Riel, se sumó a una protesta artística contra la Guerra de Vietnam junto a León Ferrari, Marta Minujín, Rómulo Macció, Pablo Suárez y Jorge De La Vega. En 1967, apenas días después del fusilamiento del “Che” Guevara, participó en una muestra colectiva en la Galería Vignes donde su explícita referencia al Che provocó el cierre de la muestra al día siguiente.

También creó portadas de libros, como De los hechos a la poesía (1963) de Halma Cristina Perry y De ufos y veredas (1966) de Juana Ciesler. Simultáneamente, tejía rumores sobre su habilidad para falsificar obras maestras. El psicoanalista Germán García la describió como “una bella artista cuya capacidad para ‘crear’ obras de diversos pintores era legendaria”. Esta reputación, parte real parte leyenda, fue inspiración para María Gainza en La luz negra (2018), que incorpora su figura en la novela como base de una historia con elementos realmente vivenciales, como el Hotel Melancólico.

Tras los años de experimentación en los sesenta y setentas, vivió en El Bolsón, mientras la movida underground volvía a florecer tras la dictadura. Participó del ambiente contracultural en espacios como Parakultural, Cemento, Teatro La Fábula y Babilonia. En los noventa, Renée se retiró voluntariamente de la escena, buscando el anonimato en un barrio residencial. Su retiro silencioso aumentó el halo de misterio que la rodeaba.

Quedó como uno de los últimos testigos vivos de una generación, una persona que vivió con principios de otra época, inmutable ante sistemas que no la cambiaron. Su presencia era hipnótica, libre y discreta —una criatura míticamente opuesta a los focos y a la banalidad de lo mainstream.

Renée Cuellar falleció en junio de 2023, cerrando un capítulo irrepetible de la contracultura porteña, aunque su leyenda sigue alimentando miradas inquietas hacia los bordes del arte argentino.

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